PUEBLOS DESAPARECIDOS
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El
mensaje divino transmitido por Dios a través de sus mensajeros, nos ha sido
comunicado desde que el ser humano fue creado. Algunas sociedades aceptaron ese
mensaje, en tanto que otras lo negaron, lo rechazaron. Ocasionalmente una
minoría, en una sociedad que aceptó? el mensaje, siguió? al
mensajero.
Pero la mayoría de las comunidades que recibieron el mensaje
no lo han asentado. Y no solamente no lo tuvieron en cuenta sino que también
intentaron dañar, agredir a los mensajero, acusándolos de "falsedad, magia,
locura y engañó. Incluso los dirigentes de muchos de esos pueblos preferían
verlos muertos, instigaban su asesinato.
Todo lo que querían los profetas
era que la gente obedezca a Dios. No pedían dinero ni ningún otro beneficio
mundanal a cambio de su mensaje. Tampoco presionaban a las personas para que
acepten su palabra. Lo ?único que hacían era invitar a la gente a la religión
verdadera y a que inicien una vida distinta de la que llevaban.
Lo que
sucedió entre Suayb y el pueblo de los madianitas, a donde fue enviado, ilustra
respecto a las relaciones entre el profeta y la comunidad. Es muy interesante
apreciar la reacción que tienen con Suayb y como terminaron los miembros de su
tribu, a quienes llamó a creer en Dios y renunciar a las injusticias que estaban
cometiendo:
"Y a los madianitas (enviamos) su hermano Suayb. Dijo:
?Pueblo! ?Servid a Dios! No tenéis a otro Dios que El. ?No defraudéis en la
medida ni en el peso! Os veo con el bienestar, pero temo por vosotros el castigo
de un día de alcance universal. Y, ?pueblo!, ?dad la medida y el peso
equitativos! ?No defraudéis a los demás en sus bienes! ?No obréis mal en la
tierra corrompiendo! Lo que Dios os deja es mejor para vosotros, si es que sois
creyentes. Y yo no soy vuestro custodio!. Dijeron: ?Suayb! ?Acaso te ordena tu
religión que dejemos lo que nosotros padres servían o que dejemos de utilizar
libremente nuestra hacienda? T? eres, ciertamente, el benigno, el honrado. Dijo
(Suayb): ?Pueblo! ?Qué os parece? Si yo me baso en una prueba clara venida de mi
Señor y El me provee de un bello sustento venido de El.... Yo no pretendo
contrariaros cuando os prohíbo algo. No pretendo sino reformaros en la medida de
mis posibles (en la medida que yo pueda). Mi éxito no depende sino de Dios. En
El confío y a El me vuelvo arrepentido. Y, ?pueblo!, que la oposición a m? no os
cause los mismos males que alcanzaron al pueblo de Noé o al pueblo de Hud o al
pueblo de Salih! Y el pueblo de Lot no está lejos de vosotros. ¡Pedid perdón a
vuestro Señor! luego, volveos a El!. Mi Señor es misericordioso, lleno de amor.
Dijeron: Suayb! No entendemos mucho de lo que dices. Entre nosotros se te tiene
por débil. Si no hubiera sido por tu clan, te habr?amos lapidado. No nos
impresionas. Dijo (Suayb): ¡Pueblo! ¿Os impresiona mi clan más que Dios, a Quien
habéis pospuesto con desprecio? Mi Señor abarca todo lo que hacéis. ¡Pueblo!
Obrad según vuestra situación. Yo también obraré.-... Veréis quién va a recibir
un castigo humillante y quién es el que miente... ¡Vigilad! Yo también vigilaré
con vosotros. Cuando vino Nuestra orden, salvamos por una misericordia venida de
nosotros a Suayb y a los que con él creían. El Grito (es decir, el Castigo)
sorprendió a los que habían sido impíos y amanecieron muertos en sus casas, como
si no hubieran habitado en ellas. ?S?! ?Atrás los madianitas!, como también se
había hecho a los tamudeos" (C. 11:84-95)
el pueblo de Madián fue
castigado por el cólera de Dios y pereció como se describe en los versículos
arriba mencionados debido a que estaba maquinando "lapidar a Suayb", aunque lo
que había hecho éste era llamar a la gente al bien. El ejemplo del pueblo de
Madián no es el ?único. Por el contrario, como lo advirtió? Suayb al hablar con
su pueblo, muchas comunidades anteriores habían perecido por razones parecidas.
Y después de lo sucedido al pueblo de Madián, muchas otras comunidades también
fueron destruidas por la cólera de Dios.
En las páginas que siguen
describiremos a esas comunidades que perecieron y los restos que de ellas
quedaron. El Corán describe detalladamente a esas comunidades e invita a la
gente a sopesar esos ejemplos y advertir el fin que tuvieron.
El Corán
llama la atención sobre el hecho de que la mayoría de las comunidades que
perecieron habían establecido civilizaciones de un alto nivel, característica
que se enfatiza:"
¡A cuántas generaciones hemos hecho antes perecer, más
temibles que ellos y que recorrieron el país en busca de escape (del castigo
divino)!" (C. 50:36).
Y en particular se subrayan dos características. La
primera es que se trata de las comunidades "más temibles", es decir, que fueron
destruidas cuando contaban con un sistema administrativo y militar muy fuerte y
disciplinado, mediante el cual conquistaron por la fuerza el territorio en donde
vivían. La segunda característica es que fundaron grandes ciudades que se
distinguían por sus particularidades arquitectónicas.
Vale la pena tener
en cuenta que ambas características se encuentran también en las actuales
civilizaciones -logradas por medio de la ciencia y de la tecnología-que,
asimismo, niegan e ignoran a dios, olvidándose que todo se hace posible por Su
potestad, es decir, porque El lo permite. Pero como se señala en los versículos
mencionados, las civilizaciones con que contaban esos pueblos no pudieron
salvarlos de la destrucción porque se basaban en la negación de Dios. El fin de
la actual civilización no ser? distinto en tanto se base en la negación de Dios
y en el mal obrar sobre la tierra.
Una considerable cantidad de eventos
que llevaron a esas destrucciones, algunos de los cuales son relatados en el
Corán, han sido confirmados por investigaciones arqueológicas hechas en tiempos
modernos. Dichos hallazgos, que prueban definidamente que han ocurrido los
incidentes a que hace referencia el Corán, explica la necesidad de estar
"prevenido", lo cual es un rasgo distintivo en las anécdotas coránicas. Dios nos
dice en el Corán que es necesario "viajar a lo largo de la tierra" y ver "cómo
terminaron sus antecesores".
"Antes de ti, no enviamos más que a hombres
de las ciudades, a los que hicimos revelaciones. ?No han ido por la tierra y
mirado como terminaron sus antecesores? S?, la Morada de la otra vida es mejor
para los que temen a Dios. ¿Es que no razonáis...? Cuando ya los enviados
desesperaban y pensaban que se les había mentido, les llegó? Nuestro auxilio y
fue salvado el que quisimos. Pero Nuestro rigor no respetar? a la gente
pecadora. Hay en sus historias motivo de reflexión para los dotados de
intelecto... No es un relato inventado, sino confirmación de los mensajes
anteriores, explicación detallada de todo, dirección y misericordia para gente
que cree" (C. 12:109-111).
En realidad, hay ejemplos en la historia de
las comunidades pasadas para aquellos dotados de intelecto. Las comunidades
mencionadas, al haber perecido por la rebeldía frente a Dios y por rechazo de
Sus ?órdenes, nos revelan lo débil e impotente que es el género humano respecto
a El. En las páginas que siguen examinaremos esos ejemplos en un orden
cronológico.
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