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PUEBLOS DESAPARECIDOS





Latina Converts Describe Path to Islam



El mensaje divino transmitido por Dios a trav�s de sus mensajeros, nos ha sido comunicado desde que el ser humano fue creado. Algunas sociedades aceptaron ese mensaje, en tanto que otras lo negaron, lo rechazaron. Ocasionalmente una minor�a, en una sociedad que acept�? el mensaje, sigui�? al mensajero.

Pero la mayor�a de las comunidades que recibieron el mensaje no lo han asentado. Y no solamente no lo tuvieron en cuenta sino que tambi�n intentaron da�ar, agredir a los mensajero, acus�ndolos de "falsedad, magia, locura y enga��. Incluso los dirigentes de muchos de esos pueblos prefer�an verlos muertos, instigaban su asesinato.

Todo lo que quer�an los profetas era que la gente obedezca a Dios. No ped�an dinero ni ning�n otro beneficio mundanal a cambio de su mensaje. Tampoco presionaban a las personas para que acepten su palabra. Lo ?�nico que hac�an era invitar a la gente a la religi�n verdadera y a que inicien una vida distinta de la que llevaban.

Lo que sucedi� entre Suayb y el pueblo de los madianitas, a donde fue enviado, ilustra respecto a las relaciones entre el profeta y la comunidad. Es muy interesante apreciar la reacci�n que tienen con Suayb y como terminaron los miembros de su tribu, a quienes llam� a creer en Dios y renunciar a las injusticias que estaban cometiendo:

"Y a los madianitas (enviamos) su hermano Suayb. Dijo: ?Pueblo! ?Servid a Dios! No ten�is a otro Dios que El. ?No defraud�is en la medida ni en el peso! Os veo con el bienestar, pero temo por vosotros el castigo de un d�a de alcance universal. Y, ?pueblo!, ?dad la medida y el peso equitativos! ?No defraud�is a los dem�s en sus bienes! ?No obr�is mal en la tierra corrompiendo! Lo que Dios os deja es mejor para vosotros, si es que sois creyentes. Y yo no soy vuestro custodio!. Dijeron: ?Suayb! ?Acaso te ordena tu religi�n que dejemos lo que nosotros padres serv�an o que dejemos de utilizar libremente nuestra hacienda? T? eres, ciertamente, el benigno, el honrado. Dijo (Suayb): ?Pueblo! ?Qu� os parece? Si yo me baso en una prueba clara venida de mi Se�or y El me provee de un bello sustento venido de El.... Yo no pretendo contrariaros cuando os proh�bo algo. No pretendo sino reformaros en la medida de mis posibles (en la medida que yo pueda). Mi �xito no depende sino de Dios. En El conf�o y a El me vuelvo arrepentido. Y, ?pueblo!, que la oposici�n a m? no os cause los mismos males que alcanzaron al pueblo de No� o al pueblo de Hud o al pueblo de Salih! Y el pueblo de Lot no est� lejos de vosotros. �Pedid perd�n a vuestro Se�or! luego, volveos a El!. Mi Se�or es misericordioso, lleno de amor. Dijeron: Suayb! No entendemos mucho de lo que dices. Entre nosotros se te tiene por d�bil. Si no hubiera sido por tu clan, te habr?amos lapidado. No nos impresionas. Dijo (Suayb): �Pueblo! �Os impresiona mi clan m�s que Dios, a Quien hab�is pospuesto con desprecio? Mi Se�or abarca todo lo que hac�is. �Pueblo! Obrad seg�n vuestra situaci�n. Yo tambi�n obrar�.-... Ver�is qui�n va a recibir un castigo humillante y qui�n es el que miente... �Vigilad! Yo tambi�n vigilar� con vosotros. Cuando vino Nuestra orden, salvamos por una misericordia venida de nosotros a Suayb y a los que con �l cre�an. El Grito (es decir, el Castigo) sorprendi� a los que hab�an sido imp�os y amanecieron muertos en sus casas, como si no hubieran habitado en ellas. ?S?! ?Atr�s los madianitas!, como tambi�n se hab�a hecho a los tamudeos" (C. 11:84-95)

el pueblo de Madi�n fue castigado por el c�lera de Dios y pereci� como se describe en los vers�culos arriba mencionados debido a que estaba maquinando "lapidar a Suayb", aunque lo que hab�a hecho �ste era llamar a la gente al bien. El ejemplo del pueblo de Madi�n no es el ?�nico. Por el contrario, como lo advirti�? Suayb al hablar con su pueblo, muchas comunidades anteriores hab�an perecido por razones parecidas. Y despu�s de lo sucedido al pueblo de Madi�n, muchas otras comunidades tambi�n fueron destruidas por la c�lera de Dios.

En las p�ginas que siguen describiremos a esas comunidades que perecieron y los restos que de ellas quedaron. El Cor�n describe detalladamente a esas comunidades e invita a la gente a sopesar esos ejemplos y advertir el fin que tuvieron.

El Cor�n llama la atenci�n sobre el hecho de que la mayor�a de las comunidades que perecieron hab�an establecido civilizaciones de un alto nivel, caracter�stica que se enfatiza:"

�A cu�ntas generaciones hemos hecho antes perecer, m�s temibles que ellos y que recorrieron el pa�s en busca de escape (del castigo divino)!" (C. 50:36).

Y en particular se subrayan dos caracter�sticas. La primera es que se trata de las comunidades "m�s temibles", es decir, que fueron destruidas cuando contaban con un sistema administrativo y militar muy fuerte y disciplinado, mediante el cual conquistaron por la fuerza el territorio en donde viv�an. La segunda caracter�stica es que fundaron grandes ciudades que se distingu�an por sus particularidades arquitect�nicas.

Vale la pena tener en cuenta que ambas caracter�sticas se encuentran tambi�n en las actuales civilizaciones -logradas por medio de la ciencia y de la tecnolog�a-que, asimismo, niegan e ignoran a dios, olvid�ndose que todo se hace posible por Su potestad, es decir, porque El lo permite. Pero como se se�ala en los vers�culos mencionados, las civilizaciones con que contaban esos pueblos no pudieron salvarlos de la destrucci�n porque se basaban en la negaci�n de Dios. El fin de la actual civilizaci�n no ser? distinto en tanto se base en la negaci�n de Dios y en el mal obrar sobre la tierra.

Una considerable cantidad de eventos que llevaron a esas destrucciones, algunos de los cuales son relatados en el Cor�n, han sido confirmados por investigaciones arqueol�gicas hechas en tiempos modernos. Dichos hallazgos, que prueban definidamente que han ocurrido los incidentes a que hace referencia el Cor�n, explica la necesidad de estar "prevenido", lo cual es un rasgo distintivo en las an�cdotas cor�nicas. Dios nos dice en el Cor�n que es necesario "viajar a lo largo de la tierra" y ver "c�mo terminaron sus antecesores".

"Antes de ti, no enviamos m�s que a hombres de las ciudades, a los que hicimos revelaciones. ?No han ido por la tierra y mirado como terminaron sus antecesores? S?, la Morada de la otra vida es mejor para los que temen a Dios. �Es que no razon�is...? Cuando ya los enviados desesperaban y pensaban que se les hab�a mentido, les lleg�? Nuestro auxilio y fue salvado el que quisimos. Pero Nuestro rigor no respetar? a la gente pecadora. Hay en sus historias motivo de reflexi�n para los dotados de intelecto... No es un relato inventado, sino confirmaci�n de los mensajes anteriores, explicaci�n detallada de todo, direcci�n y misericordia para gente que cree" (C. 12:109-111).

En realidad, hay ejemplos en la historia de las comunidades pasadas para aquellos dotados de intelecto. Las comunidades mencionadas, al haber perecido por la rebeld�a frente a Dios y por rechazo de Sus ?�rdenes, nos revelan lo d�bil e impotente que es el g�nero humano respecto a El. En las p�ginas que siguen examinaremos esos ejemplos en un orden cronol�gico.

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