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La Orden Social Isl�mica



Por Maulana Abul Ala Maududi



Source: http://www.whyislam.org/877/Espanol





Turning Muslim in Texas:People reverting to Islam in Texas.



La Igualdad de la humanidad

Al� cre� un par de humanos para anunciar el principio de la vida humana en la tierra, y todos que vive en el mundo hoy origina de este par. La progenie de este par era inicialmente un solo grupo con una religi�n y una misma lengua. Pero como sus n�meros aumentaron gradualmente, se separaron todos sobre la tierra y, como resultado natural de su diversificaci�n y crecimiento, fueron divididos entre varias tribus y nacionalidades. Vinieron hablar diversos idiomas; sus modelos del vestido vino a variar; y sus maneras de vivir tambi�n eran extensamente diferentes. El clima y el ambiente afectaron su color y caracter�sticas f�sicas. Todas estas diferencias existen en el mundo real y el Isl�m no intenta no hacerle caso. Pero desaprueba los prejuicios que se han presentado entre la humanidad debido a estas diferencias en raza, color, lengua y nacionalidad. El Isl�m dice claramente a todas personas que vienen de los mismos padres y por lo tanto son hermanos e igual como seres humanos.

Isl�m dice que si hay cualquier diferencia verdadera entre personas no puede ser de raza, de color, de pa�s o de la lengua, pero de ideas, de creencias y de principios. Dos ni�os de la misma madre, aunque pueden ser iguales desde el punto de vista de una ascendencia com�n, tendr�n que ir sus diversas maneras en vida si diferencian en su creencia y conducta moral. Al contrario, dos personas, uno en el este y el otro en el oeste, aunque geogr�ficamente separado por distancias extensas, pisar�n la misma trayectoria en vida si comparten el mismo c�digo del comportamiento moral. En base de este principio fundamental, el Isl�m trata de construir una sociedad ideol�gica con principios muy diferentes de las sociedades raciales, nacionalistas y parroquiales que existen en el mundo de hoy.

La base del esfuerzo cooperativo entre hombres en tal sociedad no es el lugar de su nacimiento sino de un credo y de un principio moral. Cualquier persona, si �l cree en Al� como su amo y se�or y acepta la direcci�n de los profetas como la ley de su vida, puede ser parte de esta comunidad, aunque sea un residente de Am�rica o de �frica, si pertenece a la raza Semita o Ariano, si �l es negro o blanco, si habla una lengua europea o el �rabe. Todos que participan en esta comunidad tendr�n los mismos derechos y estado social. No lo sujetar�n a ninguna distinciones raciales, nacionales o de clases. Nadie ser�n mirados como altos o bajo. No habr� intocabilidad. No habr� restricciones especiales sobre ellos en la fabricaci�n de uniones, comidas, bebidas y contratos sociales. Nadie ser�n mirados como inferior debido a su nacimiento o trabajo. Nadie demandar�n derechos distintos en virtud de su casta, comunidad o ascendencia. El m�rito del hombre no depender� de sus conexiones, su familia o riquezas, pero solo si �l es mejor que otros en conducta moral o sobresale otros en rectitud y piedad.

Tal orden social supera l�mites geogr�ficos y las barreras de la raza, del color y de idioma, es apropiado para todas partes del mundo; en sus fundaciones la fraternidad universal del hombre puede ser hecho. En las sociedades basados en la raza o la nacionalidad solamente esas personas quienes pertenecen a tal razas o naci�n pueden entrar, pero en el Isl�m cualquier persona que acepta su credo y los est�ndares morales pueden ser miembros, poseyendo los derechos iguales de todos. Ellos que no aceptan este credo, aun no recibido entre la comunidad, son tratado con tolerancia y humanidad y garantizaron los todos derechos b�sico del ser humano.

Est� claro que si dos ni�os de la misma madre diferencian en sus ideas, sus maneras de vida ser�n diferentes; pero esto no significa que dejan de ser hermanos. De la misma manera, si dos naciones o dos grupos de gente viviendo en el mismo pa�s diferencian en su creencia, principios e ideolog�a fundamentales, sus sociedades tambi�n diferenciar�n ciertamente; pero continuar�n compartiendo los lazos comunes de la humanidad. Por lo tanto, la sociedad isl�mica ofrece a las sociedades no-Musulmanes los derechos m�ximo culturales y sociales que pueden posiblemente ser dado.

La Instituci�n de la Familia

La instituci�n primera y fundamental de la sociedad humana es la familia. Una familia se establece con la uni�n de un hombre y de una mujer, y su contacto trae la existencia de una nueva generaci�n. Esto entonces produce los lazos de parentesco y comunidad, que, alternadamente, desarrollan gradualmente otras relaciones. La familia es un instrumento de continuidad que prepara la generaci�n que tiene �xito para servir la civilizaci�n humana y para descargar sus obligaciones sociales con dedicaci�n, sinceridad y entusiasmo. Esta instituci�n no recluta simplemente los cadetes para el mantenimiento de la cultura humana, sino positivamente desea que los que vienen ser�n miembros mejores de la sociedad. En este respecto la familia puede verdaderamente ser llamada la fuente del progreso, desarrollo, prosperidad y de la fuerza de la civilizaci�n humana. El Isl�m por lo tanto dedica mucha atenci�n a los temas referente a la familia y se esfuerza establecerla en las fundaciones m�s sano y m�s fuerte.

Seg�n el Isl�m la relaci�n correcta entre el hombre y la mujer es el matrimonio, una relaci�n en la cual las responsabilidades sociales se aceptan completamente y que resulta en una familia. La permisividad sexual y otros tipos similares de comportamiento irresponsable no son despedidos por Isl�m como pasatiempos inocentes o transgresiones ordinarias. Mejor dicho, son actos que pegan a las ra�ces de la sociedad. De ah�, el Isl�m considera el sexo fuera del matrimonio como pecaminoso y prohibido (haram) y la marca como una ofensa criminal. Castigos severos se prescriben para disuadir delincuentes aspirantes.

El velo regula la asociaci�n libre de los hombres y de las mujeres. Tambi�n hay restricciones en cuadros obscenos y m�sica er�ticas y desanima por extensi�n todas formas de pornograf�a. Estas restricciones son armas usadas en la lucha para proteger y fortalecer la instituci�n de la familia.

El Isl�m no mira al celibato del adulto simplemente con desaprobaci�n, �l invita a cada joven a tomar las responsabilidades sociales de la vida casada apenas como sus padres hicieron en su tiempo. El Islam ve al asc�tico y el celibato como estando sin ninguna ventaja; los ve saliendo de la naturaleza del hombre y como actos de rebeli�n contra el esquema divino.

El Isl� tambi�n desaprueba fuertemente esos ritos, ceremonias o restricciones que tiendan para hacer la uni�n matrimonial un asunto dif�cil. El Isl�m intenta hacer la uni�n matrimonial el m�s f�cil y la fornicaci�n la cosa m�s dif�cil de la sociedad, y no viceversa como est� en la mayor�a de las sociedades hoy. Por lo tanto, despu�s de excluir a ciertos parientes de sangre de entrar al matrimonio uno con el otro, ha legalizado la uni�n con los restos de los parentescos cercanos y distantes. Ha quitado todas las distinciones de castas y de comunidades, y ha permitido matrimonios de cualquier musulm�n con cualesquiera otros musulmanes. Ha impulsado que el dote (majr) debe ser fijo en una figura que se pueda llevar f�cilmente por ambos lados. Ha dispensado con la necesidad de sacerdotes y de oficinas de registro. En la sociedad isl�mica una uni�n es una ceremonia simple y sencillo que se puede realizar dondequiera antes de dos testigos, aunque es esencial que los procedimientos no se deben mantener secretos. La sociedad debe saber que los pares ahora van a vivir como marido y mujer.

Parentescos y Vecinos

Despu�s del c�rculo limitado de la familia, la esfera social siguiente es la del parentesco y de otras relaciones de sangre. El Isl�m desea todo el que sea relacionado por padres comunes, hermanos y hermanas comunes o la uni�n matrimonial ser cari�osos, cooperativos y provechosos uno al otro. En muchos lugares en el Cor�n, el buen tratamiento de las relaciones cercanas (Dhawi-al-qurba) se impone. En el Hadiz del profeta, las bendiciones y la paz est�n con �l, el tratamiento apropiado de sus relaciones ha sido enfatizado y se ha contado fuertemente entre las virtudes m�s altas. La persona que trata sus relaciones con frialdad o los trata con indiferencia es mirado por el Isl�m con gran desaprobaci�n.

Pero esto no significa que es una virtud preferir sus familiares. Si tal apoyo o preferencia hacia sus relaciones da lugar a injusticia, es repugnante al Isl�m, y se condena como acto de ignorancia (yahiliah). Semejantemente, est� completamente contra los principios del Isl�m para que un oficial del gobierno apoye sus relaciones al costo p�blico o favorezca a su parentescos en sus decisiones oficiales: esto ser�a realmente un acto pecaminoso. El tratamiento justo de sus relaciones, seg�n impuesto por el Isl�m, debe ser de su propio costo y dentro de los l�mites de la justicia y de la honestidad.

Despu�s de las relaciones vienen sus vecinos. El Cor�n los ha dividido en tres categor�as: un vecino que tambi�n es una relaci�n; un vecino que es un extranjero; y un vecino ocasional o temporal con quien uno sucede vivir o viajar por cierto tiempo. Todos merecen de compasi�n, cari�o, amabilidad y tratamiento justo. El profeta, las bendiciones y la paz est�n con �l, una vez dijo que el derecho del vecino fue acentuada tan fuertemente por el �ngel Gabriel que �l pens� que los vecinos pod�an incluso compartir su herencia. (Bukhari y Muslim)

En un Hadiz el profeta, las bendiciones y la paz est�n con �l, dijo: Cualquier persona que tiene un vecino quien no esta seguro de sus fechor�as no es un creyente verdadero. (Bukhari y Muslim) En otro Hadiz, �l dijo: Una persona que goza de una comida mientras que su vecino esta muerto de hambre no es un creyente verdadero. (Ahmad, Baihaqi). El profeta, las bendiciones y la paz est�n con �l, fue preguntado una vez por el destino de una mujer que realizaba muchos rezos y ayunaba extensivamente y que daba limosna frecuente, pero que vecinos se quejaban de su lengeta abusiva. �l dijo: Tal mujer estar� en el fuego del Infierno. �l despu�s fue preguntado sobre otra mujer que no posey� estas virtudes pero no preocup� sus vecinos tampoco, y �l dijo: Ella estar�a en el para�so. (Ahmad, Baihaqi) El profeta, las bendiciones y la paz est�n con �l, ha puesto tanto �nfasis en ser considerado a los vecinos que �l ha aconsejado que siempre que un musulm�n traiga una fruta casera para sus ni�os, �l deber�a enviar algunos a sus vecinos como regalo, o tomar por lo menos cuidado para no ofenderlos lanzando las peladuras fuera de su puerta. En otra ocasi�n �l dijo: Un hombre es realmente bueno si sus vecinos lo miran como tal, y malo si lo consideran asi. (Ibn Majah)

Isl�m, por lo tanto, requiere a todos los vecinos ser cari�osos y provechosos y compartir cada cuales dolores y felicidades. Los impone para establecer relaciones sociales en las cuales uno puede depender en el otro y considerar la vida, el honor y la propiedad seguro entre sus vecinos. Una sociedad adonde dos personas, separadas solamente por una pared, permanecen desconocidos por a�os, y en cu�l no tienen ning�n inter�s ni conf�an en �sos que viven en la misma �rea, nunca puede ser llamada Isl�mica.

Despu�s de �stos vienen las relaciones m�s amplias que cubr�an al conjunto de la sociedad. Los amplios principios en cuales el Isl�m quisiera que la gente estructurara sus vidas sociales son:

A cooperar en actos de calidad y de rectitud y no cooperar en actos del pecado y de la injusticia (al-Maidah 5:2). La amistad de uno debe de ser solamente para buscar el placer de Al� (Dios): lo que usted da debe ser dado porque Al� tiene gusto en �l ser dado, y lo que usted retiene debe ser retenido porque Al� lo desea. (Tirmidhi) Sois la mejor comunidad humana que jam�s se haya suscitado: orden�is lo que est� bien, prohib�s lo que est� mal y cre�is en Al�. Si la gente de la Escritura creyera, les ir�a mejor. Hay entre ellos creyentes, pero la mayor�a son perversos. (Al- 'Imran 3:110)

No piense mal uno al otro, ni sonda en los asuntos de otros, ni incite uno contra el otro. Evite el odio y los celos. No se opongan innecesariamente. Permanezcan siempre siervos de Al�, y vivan como hermanos uno con el otro. (Muslim)

No ayude un tirano, conoci�ndolo como tal. (Abu Daud)

Apoyando la comunidad cuando est� mal es como caer en un pozo mientras que coge la cola de su camello que estaba a punto de caer en ella. (Abu Daud; Mishkawt)

Ninguno de ustedes ser�n creyentes verdaderos a menos que �l quiera para otros lo qu� �l quisiera para �l. (Bukhari y Muslim)

Este art�culo tiene extractos de un discurso dado por Maulana Abul Ala Maududi.