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Introducci�n al Cor�n



�En el nombre de Al�h, el Clemente, el Misericordioso!�





Cor�n traducido al espa�ol (القران الكريم مترجم باللغة الإسبانية (١)



Introducci�n

El Cor�n, Cl�sico Espa�ol

El noble Cor�n, Qur'an Karim como se califica en �rabe, es el documento m�s trascendental del mundo isl�mico. Esta comunidad intermedia (Umma Wasat), como aparece en el capitulo 2, vers�culo 143; ocupa el veinte por ciento del mundo terrestre y constituye la quinta parte de la poblaci�n total del planeta. La regi�n se extiende desde Marruecos a orillas del Atl�ntico hasta Malaysia e Indonesia en el Pac�fico, con una p�a en la ex uni�n Sovi�tica en su vientre vulnerable de Asia Central.

Los 114 cap�tulos o suras de esta Escritura Sagrada var�an en extensi�n: desde tres vers�culos (las suras 103, 108 y 110) hasta 286 en la segunda sura, La Vaca. Fueron revelados desde el a�o 610 aproximadamente de la era occidental hasta 632 cuando Mujammad (La paz y bendiciones de Al�h sean con �l), el Profeta del Islam, pas� a mejor vida. La revelaci�n, que recibi� a trav�s del �ngel Gabriel, se inici� en La Meca antes de la H�gira para terminar en Medina en 632.

Las primeras revelaciones forman las suras m�s cortas. �stas se encuentran al final de la Escritura y la mayor parte de ellas ocurre en el �ltimo libreto, o sea el n�mero. XXX. El idioma del documento es el �rabe cl�sico. Conocido como el idioma fusja, que sirvi� y sigue sirviendo de modelo para el idioma literario, que se desarroll� durante los brillantes siglos del imperio o califato isl�mico.

Esta Escritura Sagrada re�ne las creencias esenciales de la fe isl�mica, as� como todos los preceptos morales y sociales. Por medio de ella se han ido formando los conceptos b�sicos de nuestra religi�n de la Paz universal y, por ello, de la cultura y civilizaci�n de la vasta regi�n isl�mica que acabamos de indicar. Esta enorme regi�n forma una parte sumamente importante de la sociedad contempor�nea, que, tanto en su occidente cristiano como en su parte materialista necesita conocer con urgencia.

En una �poca pasada la madre Espa�a vivi� una gran gloria cultural y filos�fica durante el per�odo isl�mico de su historia. Esta �poca dur� desde 711, cuando Tariq ben Ziyad gan� la batalla de la Janda entre Sevilla y Gibraltar, batalla que le entreg� la Pen�nsula Ib�rica, hasta 1610 cuando Felipe III y su primer ministro, el duque de Lerma, expulsaron a los �ltimos musulmanes de la regi�n valenciana, per�odo de casi nueve siglos.

Las construcciones m�s soberbias que existen en Espa�a son la Gran Mezquita de C�rdoba, la gloriosa capital omeya de Espa�a, la so�ada Alhambra de Granada, que provoca el asombro de millares de turistas a�o tras a�o y el Alc�zar y la Giralda de Sevilla. Esta influencia arquitect�nica sigue en los edificios formales de la Am�rica Latina, sobre todo en los coloniales, y en su decorado. Hay muchos hasta en el sur y sudoeste de los Estados Unidos en aquellos territorios conquistados por la rep�blica norteamericana durante la decadencia colonial de Espa�a y M�xico en el siglo XIX.

Eruditos de los siglos pasados fueron Ibn-Hazm o Abenhazam de C�rdoba, el gran poeta, soci�logo y te�logo disidente del siglo XI e Ibn-Tufayl o Abentofayl de Guadix al este de Granada en el siglo XII, autor del c�lebre Fil�sofo Audodidacto, que anticip� las ideas de Renato Descartes en Francia cinco siglos despu�s y del Robinson Crusoe de Inglaterra el siglo siguiente. Su alumno, a�n m�s destacado, el gran pensador cordob�s Ibn-Rushd o Averroes prepar� el Conjunto o Dch�mi de Arist�teles, del que se aprovecharon las nacientes universidades de Par�s y Oxford apenas unas d�cadas despu�s.

En ese mismo siglo XII, Pedro el Venerable, abad del monasterio benedictino de Cluny en Francia, reuni� un equipo orientalista, completo con su renegado andaluz, para traducir el Cor�n al lat�n, y esto para refutarlo. Realiz� esta empresa antag�nica en el espacio de un a�o (1143), haza�a casi inveros�mil; se imprimir�a cuatro siglos despu�s en Basilea (Suiza).

Otros sabios posteriores y de fama fueron Ibn Arabi o Aben�rabe de Murcia, luego de Konya en Turqu�a y finalmente de Damasco en Siria, donde est� enterrado, e Ibn Jald�n, el gran soci�logo y fil�sofo de la historia, nacido en T�nez pero v�stago de una ilustre familia sevillana. Su teor�a c�clica de la historia anticip� las ideas de Oswaldo Spengler y Arnaldo Toynbee, eminentes historiadores te�ricos del pasado siglo XX.

Las traducciones del Cor�n hechas m�s tarde al castellanos han sido deficientes: el Conde de Oropesa lo tradujo en 1674 de una versi�n francesa del "Koran", probablemente la del Sieur Andr� du Ryer en 1647, comerciante y c�nsul franc�s que sirvi� a su pa�s en Egipto y Estambul. Esta versi�n se dirig�a "al uso de misioneros".

Estos traductores raramente consultaron el texto �rabe: Ya se hab�a cerrado la gran �poca andaluza de los siglos anteriores que inspiraron a las universidades de Par�s y Oxford con sus traducciones de Arist�teles y de los fil�sofos musulmanes, labor que se llev� a cabo en la gran Escuela de Traductores de Toledo.

Cito varias versiones contempor�neas del Cor�n en espa�ol: El Cor�n de Juan B. Bergua (Madrid 1975, Los Cl�sicos Bergua, 10 edici�n) donde se califica a Mujammad de autor del libro, opini�n opuesta a la clara tradici�n isl�mica. El libro comienza con unas Consideraciones Preliminares irreverentes donde no aprendemos gran cosa. Tiene unos Apuntes al final y un �ndice Anal�tico.

La traducci�n de Rafael Cansinos Assens presenta El Cor�n con un Pr�logo de 20 p�ginas. La publica la casa Aguilar (Madrid 1951/1973). Esta versi�n nos ofrece un Pr�logo y Bibliograf�a al principio, con un �ndice de Materias al final.

Se ha publicado otra traducci�n en la Argentina, que no ha llegado a mis manos. El traductor es musulm�n.

Hasta la fecha la mejor traducci�n es obra del espa�ol Julio Cort�s, actualmente profesor de �rabe y espa�ol en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, Estados Unidos. Antes hab�a ense�ado en Damasco, Siria. La public� primero la Editora Nacional en Madrid en 1979. Posteriormente ha venido edit�ndola la Editorial Herder de Barcelona.

En 1987 sali� una edici�n biling�e en Nueva York, en la que el nombre de 'Dios' pas� a ser 'Al�'. Es la edici�n cuyo texto el lector tiene en sus manos: el �rabe original al lado derecho y el espa�ol al lado izquierdo. Posee un Glosario, muy �til, al principio y un �ndice Anal�tico al final.

As� los nuevos musulmanes de hoy d�a en los hispano parlantes tienen donde aprender el mensaje del Noble Cor�n en su lengua materna, mientras nuestra religi�n de Paz universal vuelve paulatinamente a estas tierras hisp�nicas a fines del siglo XX de la era occidental, tan agitado y lleno de inquietudes religiosas y pol�ticas.

�Que nuestra religi�n renueve su vigor tradicional durante el siglo XV de la era isl�mica que acabamos de iniciar en este siglo XXI.

Tom�s Irving
Ligeramente modificado por �lvaro Leroy Hern�ndez Hern�ndez.

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