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Isl�m � Un Perspectivo Historico



Por Syed Abul Ala Maududi�





El islam



El Isl�m comenz� con la carrera de la humanidad en la tierra � m�s claro, comenz� en la epoca de la creaci�n y su descenso. Al-l�h cre� a Ad�n y Eva y le proscribi� adorarlo a El. Tambi�n proscribi� una vida de obediencia a la voluntad divina.

Al-l�h es el Creador y Sostenedor del universo y de la humanidad. El hombre est� obligado buscarlo por su sustento y su orientaci�n. La palabra Isl�m significa obediencia a Dios. En tal respeto, el Isl�m es la religi�n natural del hombre � el �nico curso natural es para el hombre buscarlo para su orientaci�n.

El d�a que Ad�n y Eva fueron enviado a la tierra, Al-l�h les dijo que ellos eran los siervos de El y El era el Se�or y Creador. El les dijo a ellos y a la humanidad que el curso mejor era de obedecer sus consejos y ordenes y abstenerse de lo que El ha prohibido. Dios le dijo que El se sentir� complacido s� ellos lo obedecen y en Su turno El lo recompensar�. Pero s� ellos no hacen caso a Sus mandamientos, El ser� desagradado y lo castigar�. Esto fue el sencillo comienzo del Isl�m.

Ad�n y Eva invitaron a sus hijos seguir el modo de vida isl�mico. Ellos y sus hijos y las dem�s generaciones siguieron las ense�anzas de Isl�m proponida por el Profeta Ad�n (la paz este con el) por un peri�do de tiempo muy largo. M�s luego, ciertas gentes comenzaron desobedeciendo a Dios. Algunos de ellos comenzaron adorando otros dioses que se inventaron, algunos se consideraban dioses mismos, y otros declararon su libertad de hacer lo que quer�an � desafiando las ordenes de Al-l�h. As� es como kuf�r (incredulidad) se inici�. Su esencia es el rechazo de la veneraci�n de Al-l�h � persiguiendo el camino de despecho al Creador.

Cuando kuf�r (incredulidad) comenz� multiplicandose y aumentandose, afecto la vida de la sociedad en maneras numerosas. Explotaci�n, crueldad, opresi�n, e inmoralidad surgi� en varias formas. La vida se hizo intolerable. Despu�s Al-l�h nombro ciertas personas rectas para predicar el mensaje de la verdad entre los malhechores, invitarlo al camino recto y convertirlo a personas con temor a Dios � obedeciendo y adorando a Dios solamente. En resumen, ellos fueron invitado llevar a cabo una misi�n � el hacer la gente recto y musulmanes verdaderos. Esta gente honrada fueron encargado con una gran misi�n. Se llamaron profetas o mensajeros de Al-l�h. Al-l�h envi� estos profetas a varias naciones y pa�ses. Todos fueron honesto, sincero, y personas de un car�cter noble. Todos predicaban la misma religi�n � el Isl�m. Por nombre, algunos fueron � No�, Abrah�n, Moises y Jes�s. Todos fueron Profetas de Dios y miles fueron, por los siglos, enviado al mundo para aconsejar la humanidad.

En la historia de los �ltimos mil a�os, uno puede ver la llegada recurrente de profetas siempre que el kuf�r (incredulidad) aumentaba y asum�a proporciones amenazadoras. Los profetas intentaron parar la marea de la incredulidad e invitaban a gente hacia el Isl�m. Alguna gente adopt� la manera de la vida isl�mica, pero otras la rechazaron. La gente que sigui� a los profetas hizo musulmanes y, despu�s de aprender un �tico m�s alto y la disciplina moral de �llos, comenzaron a predicar y a difundir nobleza y bondad. Olvid�ndose de las ense�anzas del Isl�m, generaciones m�s �ltimas de musulmanes mismos se hundieron gradualmente en incredulidad. Siempre que se presentaba tal situaci�n, Dios envi� a un profeta o a un mensajero para restablecer el Isl�m. Esta llegada continua de mensajeros de Dios continu� por miles de a�os. En el curso de esos a�os, el Isl�m fue restablecido por esos profetas, que expusieron el mensaje olvidado por su gente. Finalmente, Dios envi� al Profeta Muhammad (la paz est� sobre �l) que restableci� el Isl�m en una manera tan excepcional que todav�a existe hoy y continuar� existiendo (s� Dios quiere), hasta eternidad.

El profeta Muhammad (la paz est� sobre �l) naci� en el a�o 571 de la era com�n (EC) en la ciudad ahora famosa de Arabia llamado Makkah. El Isl�m no ten�a ning�n siguiente en Arabia en aquella epoca ni en cualquier otro lugar del mundo. Aunque los rastros de las ense�anzas de los profetas anteriores se podr�an encontrar entre algunas personas piadosos que intentaron adorar a un Dios solamente y vivir una vida de obediencia a El, la religi�n verdadera de Dios fue perdida en un laberinto de paganismo y pante�smo. La adoraci�n pura de Dios, sin la adulteraci�n del shirk (veneraci�n de dioses falsos), no se pod�a encontrar. Los valores morales hab�an perdido su apret�n y la gente se complac�a con todas clases de comportamiento y maldades. Tal era la situaci�n en Arabia como en el mundo entero al cierre del sexto siglo cuando Dios decidi� enviar al profeta Muhammad (la paz est� sobre �l) como su �ltimo mensajero. �l pas� cuarenta a�os de su vida como observador paciente en la ciudad de Makkah. Todos lo respetaban por sus calidades nobles de cabeza y coraz�n. Pero no estaban enterados que este hombre era destinado ser el l�der m�s grande del mundo.

Durante los a�os de su vida, el profeta Muhammad (la paz est� sobre �l) se sent�a muy molestado de ver la inmoralidad gruesa del mundo en su tiempo. Hab�a explotaci�n de hombre a hombre. Hab�a injusticia y tiran�a. �l se sent�a afligido y ansioso, pero era silencioso porque �l no pod�a idear un remedio para la humanidad enferma del d�a. Finalmente, Dios lo eligi� como su mensajero. Cuando �l logr� la edad de cuarenta, Dios lo confi� con la misi�n de difundir el Isl�m, la religi�n verdadera Dios, la religi�n de paz y justicia, por medio de las revelaciones que ahora conocemos como el Quran (Cor�n).

Siendo designado como el mensajero Dios, el profeta Muhammad (la paz est� sobre �l) comenz� a comunicar el mensaje de Dios a su gente en Makkah. �l comenz� invit�ndole a que no adore a ninguno solo a Dios � su Creador y Amo �nico. La gente en general lo opuso e intentaban prevenirlo de propagar el Isl�m. �l, sin embargo, continu� su trabajo con determinaci�n y esmero. Consecuentemente, mucha gente honesta recolect� alrededor de �l. Ellos se hicieron sus partidarios le�les. Las ense�anzas del mensajero de Dios se difundieron lentamente pero seguramente fuera de su ciudad nat�l de Makkah en Arabia en general. Los que ten�an una reputaci�n de honradez y de excelencia moral comenzaron aceptar la fe, mientras que la oposici�n a ellos vino de mucha gente ignorante y de cuartos viciosos. Esto continu� por trece a�os. Hab�a un descubrimiento gradual. El Isl�m estaba ganando siguidores alrededor de Arabia. �sto es un lado de la historia. Por otra parte, los defensores de la vieja orden, gente con intereses adquiridos y empapada con costumbres ignorantes endurec�an su oposici�n al Isl�m. Siempre que hab�an nuevos conversos al Isl�m, fueron abusados, humillados, agolpiados, torturados, expulsados y puestos a la muerte. Sin embargo, segu�an siendo firme y con firmeza. A lo �ltimo los ancianos de Makkah idearon un diagrama de asesinar al mensajero de Dios para parar el movimiento isl�mico. Cuando los asuntos alcanzaron ese estado lamentable, Dios orden� a su mensajero dejar Makkah y emigrar a Madinah.

Aprendiendo que el profeta planeaba emigrar de Makkah, sus l�deres aceleraron sus planes para asesinarlo en su viaje hacia fuera. Sin embargo, su conspiraci�n vergonzosa no pod�a tener �xito. El profeta lleg� seguro y sano en Madinah. �sta es la migraci�n (hiyra) m�s famosa en la historia del Isl�m. El calendario musulm�n comienza a partir de ese d�a, los a�os son numerados "despu�s del Hiyra" (D.H.).

Madinah, una ciudad unos 450 kil�metros de Makkah, crec�a como centro del Isl�m. Hab�an un n�mero de gente ya convertido a la nueva fe. Las ense�anzas isl�micas ganaban partidarios nuevos cada d�a. Los l�deres de las dos tribus principales de Madinah hab�an aceptado al Isl�m y eran listos de sacrificar sus vidas y propiedad para la causa del Isl�m. En este entonce, el profeta comenz� a planear trasladarse a Madinah.

Tan pronto como el profeta se estableci� en Madinah, los nuevos musulmanes comenzaron a reunirse en la ciudades de las cuatro esquinas de Arabia. Esto consolid� el nuevo centro. El Isl�m ya no era una religi�n perseguida; pod�a obtener un equilibrio firme y fue proporcionado la oportunidad hist�rica de establecer un estado y una sociedad isl�mica. Esto constituye el desarrollo m�s importante del per�odo despu�s de la Hiyra. Los l�deres de Makkah, los defensores de la vieja orden, no faltaron el significado de este cambio. Realizaron que un nuevo modelo fue instalado, que ser�a un desaf�o a la manera que funcionaba su sociedad. Esto caus� gran ansiedad entre ellos. Decidieron a machacar esta fuerza ascendente mientras que todav�a estaba en su infancia. Ellos creyeron que ser�a f�cil machacar a los musulmanes mientras que eran pocos y lejano y carec�an un poder centralizado. Ahora las cosas cambiaban. Los musulmanes se concentraban en un lugar y organizaban una nueva sociedad con su propio gobierno. Las perspectivas de aniquilar tal estado, una vez que fuera firmemente atrincherado, parec�an alejadas a ellos. Los incredulos temieron que si se permitiera a los musulmanes ganar �mpetu har�an un gran poder. Por lo tanto se apresuraron para congregarse junto con una visi�n a suprimir el gobierno isl�mico embrionario en Madinah. Los l�deres de Makkah no perdieron tiempo en publicar una llamada clara a su parientes y conocidos y a todos los partidarios de la vieja orden en ciudades vecinas y por todo Arabia para reunirse todo alrededor de ellas para formar una fuerza que podr�a machacar a los musulmanes. Formaron una uni�n de la caballer�a que invadi� Madinah y sus alrededores repetidamente con todos sus militares. Sin embargo, no podr�an derrotar el profeta y sus partidarios leales. A pesar de todos los esfuerzos de parte de los incredulos, el Isl�m continu� su propagaci�n en Arabia. La gente buena y honesta continu� abandonando el kuf�r (incredulidad) y veniendo al abrazo del Islam.

Eventualmente, el Isl�m gan� un �xito coronado cuando el profeta entr� victoriosamente a la ciudad Makkah � una vez la plaza fuerte del kuf�r. Esto sucedi� en el plazo de ocho a�os despu�s del establecimiento del estado isl�mico en Madinah. No m�s pronto hizo se someti� Makkah a las fuerzas isl�micas que los grupos hostiles restantes de incredulos de Arabia comenzaron a entregarse. Dentro del a�o pr�ximo, el conjunto de Arabia acept� al Isl�m y los musulmanes establecieron un gobierno poderoso sobre un �rea que consist�a de algunos mil dos cientos mil millas cuadradas.

Arabia ten�a el gobierno m�s singular del tiempo, basado en el principio de la soberan�a Dios y del vicegerencia (Khilafah) del hombre. La ley de la tierra era isl�mica. La administraci�n del estado estaba en las manos de personas honesta y piadosa. El pa�s no ten�a ning�n rastro de violencia, opresi�n, injusticia o de inmoralidad. La paz, justicia, la verdad y la honradez reinaron supremo por todas partes. Muchas de las gentes del pa�s hab�an venido poseer las cualidades morales m�s altas porque eran honestos en adorando a Dios y en obedecerlo.

El profeta Muhammad (la paz est� sobre �l) cambi� el car�cter de la vida �rabe en un per�odo corto de solamente veintitr�s a�os. �l inculc� en la gente valores que ayud� servir la causa del Isl�m. Precisaron con la gran misi�n de difundir el Isl�m a trav�s del mundo entero. El profeta muri� a la edad de sesenta y tres, despu�s de terminar la misi�n m�s grande de todo tiempo.

Los compa�eros del profeta tomaron la misi�n del profeta despu�s de su muerte. Viajaron a tierras distantes para difundir las ense�anzas isl�micas. Tuvieron �xito dondequiera que fueron. Los obst�culos que se les presentaban fueron superados. El Isl�m lleg� a ser tan fuerte en tan corto tiempo que nadie se atrevi� intentar parar su crecimiento. Los musulmanes se encontraban desde la India hasta Espa�a. Cambiaron la cara del globo. La poblaci�n entera de los pa�ses que ellos visitaron fueron impresionado por su buen ejemplo y comportamiento noble que ellos comenzaron entrar r�pidamente al abrazo del Islam. Dondequiera que fueron los musulmanes, tomaron sus cualidades morales m�s altas con ellos � tanto de modo que la inmoralidad y la injusticia se disolvieron en su presencia. Transformaron a gente atea en gentes consciente de Dios y le dieron la luz del conocimiento y una fuerza del car�cter. Cambiaron su manera de vida de modo que la virtud y la calidad pudieran prevalecer. El clima social entero fue reformado y rehecho. Las manos de los opresores fueron aguantadas a cabo y un reinado de justicia establecido. �ste era el logro m�s grande de la historia de la humanidad.

Los compa�eros del profeta rindieron otro gran servicio a la humanidad. Esto consisti� en la memorizaci�n del Quran y preservandolo en su forma original como fue revelado al profeta. Anotaron las palabras de Quran palabra por palabra y no faltaron incluso ni una marca en su ortograf�a �rabe. Hoy, somos los m�s afortunados de tener el Quran exactamente como fue revelado al profeta, escrito y le�do adentro de la misma lengua y en el mismo estilo que fue escrito y le�do en la �poca del profeta � hace aproximadamente 1.400 a�os.

Otro aspecto importante de su trabajo era preservar y comunicar a la posteridad la cuenta m�s detallada de la vida, de los discursos, de las instrucciones, las ordenes, las moralejas y del comportamiento del profeta. Estas cuentas de los compa�eros del profeta se agruparon juntos bajo el t�tulo completo del Sunnah y Hadiz (tradiciones del profeta). �ste es el registro m�s grande preservado sobre la vida y las actividades de un hombre y es una gran bendici�n para cada generaci�n. Por incluso despu�s de un lapso de 1.400 a�os despu�s de la muerte del profeta, la gente puede todav�a ver y o�r sus ense�anzas como los compa�eros del profeta las vieron y las oyeron durante su curso de la vida. Ahora cualquiera puede acercarse a la literatura del Hadiz y encontrar el punto de vista isl�mico en cualquier tema. �l puede aprender c�mo llegar a ser obediente a Dios y qu� tipo de hombre es agradable a Dios.

El Quran y el Hadiz son cosas de importancia m�s grande para un musulm�n. Con su preservaci�n y seguridad (Dios ha prometido asegurarlos y preservarlos), el Isl�m es protegido para todo el tiempo. En los d�as antes del profeta Muhammad (la paz est� sobre �l), el Isl�m fue olvidado repetidas veces despu�s de ser restablecido, debido a la carencia del cuidado necesario con respecto a la preservaci�n y seguridad de los libros revelados anteriores y los detalles de las vidas de sus profetas. �sta era la raz�n por la que, despu�s de cada profeta, las generaciones despu�s se olvidaron las ense�anzas verdaderas y se impulsaron hacia una vida desprovista de buenas moralejas y normas de comportamiento. Pero el Isl�m, seg�n lo restableci� el profeta Muhammad, est� sujeto a durar para siempre porque el libro de Dios y las tradiciones del profeta estan seguro y preservado en su pureza original.

La manera de la vida isl�mica se puede restablecer y reconstruir repetidas veces con la ayuda del Quran y las tradiciones s�, Dios no lo quiera, se disminuye la frescura de su espiritu verdadero. El mundo no requiere m�s profeta para restablecer el Isl�m a su gloria pr�stina. Es bastante tener entre nosotros la gente docta que saben el Quran y las tradiciones del profeta y que puede aplicar las ense�anzas a sus propias vidas y estimular otros para adoptarlas y aplicarlas en sus vidas tambi�n. �sto es c�mo la corriente del Isl�m continuar� fluyendo, restaurando la sed eterna de la humanidad.