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Hiyab � Revelando el Misterio



Un folleto de 877-Why-Isl�m (Por qu� Isl�m).



Por Saulat Pervez





Como ponerse el velo o pa�uelo o hijab



Mujeres musulmanas americanas est�n volviendo a descubrir el Isl�m pr�stino como revelado por Al�, Dios, al profeta Mujammad, la paz est� sobre �l, hace m�s de 1.400 a�os pero sin cualesquiera contradicci�n a la cultura ancestral. Esencialmente est�n tomando parte de un ejercicio de auto-descubrimiento � el significado de ser un humano, musulm�n, y m�s as�, un mujer musulm�na.

El ponerse el velo (hiyab) divinamente asignado el hiyab, el velo o el pa�uelo largo que cubre la cabeza, como parte de sus vestidos diarios es entre los primeros pasos hacia este descubrimiento.

En una sociedad que expone desvergonzadamente el cuerpo de una mujer al p�blico y los requisitos �ntimos donde la desnudez simboliza alguna manera de expresi�n de la libertad de una mujer y donde se satisfacen los deseos desenfrenados codiciosos de hombres � poca maravilla que la introspecci�n de tales mujeres musulmanas lo dirige a esta decisi�n para usar el hiyab (velo).

Sin embargo, generalizaciones sobre el Isl�m y los musulmanes son repletos en la prensa de hoy y por extensi�n, en las mentes de muchos americanos que forman su imagen del mundo por esta prensa. Las mujeres musulmanas veladas son t�picamente estigmatizado injustamente. Por un lado, los miran como suprimida y opresa, y en la otra, como fan�ticas o fundamentalistas. Ambas suposiciones son gruesamente incorrectas e imprecisas. Tales representaciones no s�lo falsifica los sentimientos fuertes de estas mujeres hacia el hiyab, sino tambi�n no reconocen su valor en ponerse el hiyab y la identidad que el hiyab le presta.

Entre las ideas err�neas es la creencia que cualquier mujer musulmana que usa el velo est� forzado usarlo. Nada puede ser m�s lejo de la verdad. De hecho, la determinaci�n final para usar el velo no se alcanza a menudo f�cilmente. Muchos d�as de meditaci�n, el miedo inevitable de las consecuencias y de reacciones, y el �ltimo es un mont�n de valor que ayuda en alcanzar la decisi�n. El hiyab es una decisi�n muy personal e independiente, viniendo del aprecio y sabidur�a del mandamiento del Al� (Dios) y un deseo sincero a complacerlo.

"Creo que el hiyab es agradable a Al�, o no lo usar�a. Creo que hay algo profundamente hermoso y dignificado sobre �l. Ha tra�do una cierta dimensi�n hermosa y feliz a mi vida que siempre me sorprende, "dijo Mohja Kahf, profesor auxiliar de ingl�s y estudios del medio oriente, Universidad de Arkansas, Fayetteville, en una escritura del Internet.

"Para mi, el hiyab es un regalo de Al�. Me da la oportunidad de acercarme m�s a Al�. Tambi�n absolutamente importantemente, (me da) la ocasi�n de estar parada y de ser reconocida como un musulm�n," dice Fariha Khan, 18, de Rockville, Maryland.

No obstante, con este reconocimiento viene enorme responsabilidad como representantes altamente visibles del Isl�m y los musulmanes. Dondequiera que las hermanas cubiertas van, los musulmanes y los no-musulmanes las reconocen igualmente como seguidores del Isl�m. En una tierra en donde abunda la informaci�n falsa sobre Isl�m y musulmanes, las hermanas musulmanas tienen la oportunidad de dar el Isl�m en su luz verdadera.

Pero la responsabilidad verdaderamente m�s grande relacionado con el hiyab es la comprensi�n que hay m�s sobre el velo que apenas la bufanda que usan; la modestia que han interiorizado es lo que realmente cuenta. Este sistema moral interno da el significado a la bufanda externa. Esto se puede percibir con el comportamiento total de cualquier mujer musulmana - c�mo ella act�a, viste, habla, etc�tera. Solamente cuando la modestia internada se manifiesta a trav�s del hiyab las hermanas pueden ser representantes musulmanes seg�n el ejemplo hermoso fijado por el profeta Mujammad, la paz este sobre el, y seguido por su compa�eros.

"Hiyab por s� mismo es solamente un pedazo del pa�o, en un cierto nivel. No pienso que debemos tomarlo como marcador exclusivo del deber moral de una mujer digna o del nivel de fe. Es el contexto circundante � la etiqueta, las moralejas - que lo hacen contar� dice Kahf.

Saba M. Baig, 21, es recientemente graduada de la universidad de Rutgers en New Brunswick, New Jersey. Ella era 17 cuando comenz� seriamente usar el hiyab, y se siente que ella todav�a est� en el proceso de aprender el hiyab interno. "Mi realizaci�n m�s grande fue que el hiyab no era solamente usar un velo sobre mi cabeza, pero m�s de tener un (velo) sobre mi coraz�n," dijo Baig. "Hiyab es m�s que una envoltura externa. �sa es la parte m�s f�cil de todo. Tiene mucho (m�s) que ver con modestia y la manera que uno se presenta."

"En esta vida, yo no podr�a pensar en cualquier cosa mejor que siendo un musulm�n. El hiyab me recuerda de �l y lo significa. Hiyab es importante para m� y significa todo para m� cuando lo uso,� dice Khan.

"Desafortunadamente tambi�n tiene su lado malo: usted puede ser discriminado, te tratan como si te oprimen... Yo lo uso para (Al�), y porque lo deseo. Nada m�s," dijo Imaan, una convertida al Isl�m, estudiando actualmente en Australia.

Pero la sociedad en general define la imagen del hiyab. "El contexto circundante puede hacerlo opresivo," explica Kahf. "Por ejemplo, en los contextos sociales donde la observaci�n del hiyab incluye (la pr�ctica) de separar mujeres de los recursos de la sociedad incluyendo la educaci�n, mezquitas, fuentes religiosos y direcci�n espiritual, el sustento econ�mico, etc�tera.... (hiyab) desarrolla calidades opresivas. O cuando el hiyab se impone literalmente con sanciones punitivas en vez de animarlo en una manera favorable, esto tuerce la belleza del hiyab y lo vuelve en algo feo.

"Yo creo que el hiyab es agradable a Al�, o no lo usar�a. Creo que hay algo profundamente hermoso y dignificado sobre el velo. Me ha tra�do una cierta dimensi�n hermosa y feliz a mi vida que siempre me sorprende."

"(A la misma vez) el contexto circundante puede hacer uno sentir libre, como nosotros en los Estados Unidos nos sentimos. Para muchas de nosotras, en una sociedad que nos impone ciertos grados de desnudez sexual a las mujeres, usando el velo ha sido una experiencia de liberaci�n. Para nosotros el hiyab ha significado el no-conformar a los sistemas injustos de pensamiento. Hemos sentido sanciones sociales por usarlo, y estas experiencias se chamuscan en nuestras memorias, m�s que ser forzado a usarlo,� dijo Kahf.

Para muchas mujeres el velo es un recordatorio constante que desemejante a otras mujeres, ellas no tienen que dise�ar sus vidas y sus cuerpos para los hombres. "Antes de comenzar a cubrirme, el pensamiento m�o fue a bas� de lo que otros pensaron sobre m�. Veo que demasiado de muchachas dependen de c�mo otros piensan sobre ellas, especialmente los hombres. Desde que mi opini�n de ha cambiado tanto, he ganado (mucho) amor propio. He realizado que si otros piensan que soy bonita o no, no importa. Si pienso que soy bonita y sabiendo que Al� me encuentra hermosa me hace sentir hermosa, "dijo Baig suavemente con sus ojos brillantes.

Adem�s, la ropa modesta y el hiyab son precauciones para evitar cualquier violaci�n social. Al contrario a la creencia popular, �sto no se limitado a las mujeres solamente. Antes del verso en el Cor�n sobre las mujeres bajando su mirada viene el verso siguiente,

"Di a los hombres creyentes que bajen la vista con recato y que sean castos. Es m�s correcto. Al� est� bien informado de lo que hacen." [Cor�n 24:30 ].

Adem�s, sobre la autoridad de Sahl ibn Sa'd, que Al� este satisfecho con �l, el profeta (Mujammad), la paz este sobre �l, dijo, "quienquiera pueda garantizar (la castidad de) cu�l est� entre sus dos huesos quijados (la leng�eta) y lo que est� entre sus dos piernas (las piezas privadas), le garantizo el para�so para �l." (Bukhari).

Los hombres no usan el Hiyab para mantener sus deseos il�citos bajo control. Mujeres musulmanas lo usan para Dios y para si mismo. El Isl�m es una religi�n de moderaci�n, del equilibrio entre extremos. Por eso, el Isl�m no espera que las mujeres solamente tienen que mantener la moralidad de la sociedad y su honradez. El Isl�m pide que los hombres y las mujeres se esfuercen mutuamente para crear un ambiente social sano donde los ni�os pueden crecer con valores y conceptos positivos, hermosos, constructivos y pr�cticos. Los hombres igualmente son requerido ser modestos y conducirse responsable en cada esfera de su vida.

El hecho es que en esta sociedad, bastante �nfasis no se puede poner en la necesidad para que los hombres mantengan su mirada fija bajada, como un hermano en cuesti�n la puso. "Piensa � �qu� tiene m�s potencial de causar da�os, una hermana con vestido modesto pero sin bufanda, o un hermano que va sobre las calles (o) en el campus con una mirada fijada? No puedo cuantificarlo exactamente pero conjeturo el �ltimo, "dice �l.

Seg�n Jabir ibn Abdullah, cuando �l le pregunt� al profeta (Mujammad), la paz est� con �l, sobre la mirada fija de un hombre que inadvertidamente cruza con una mujer extra�a, el profeta contestado,"d� vuelta a sus ojos." (Muslim) En otra tradici�n, el profeta, quien tenga paz, rega�� a Ali por mirar otra vez s una mujer � �l dijo, el segundo vistazo es de Shaitan (Satanas).

El concepto de la modestia y el hiyab en Isl�m es integral, y abarca a hombres y mujeres. La �ltima meta es mantener estabilidad de la sociedad y buscar favor con Dios.

Porque las mujeres musulmanas son m�s visibles debido a su apariencia, es m�s f�cil para la gente asociarla con im�genes combadas que ven en la prensa. Y por lo tanto, se perpet�an los estereotipos y las hermanas musulmanas se parecen a menudo ser "misteriosas" a �sos que no conocen mujeres musulmanas que visten seg�n instrucciones divinas. Esta aureola de "misterio" no puede ser quitada hasta que sus formas de vida, creencias y sistemas de pensamientos son explorado. Y, francamente, esto no se puede alcanzar hasta que uno no tenga miedo y pueda acercarse respetuosamente a las mujeres musulmanas � o a cualquier musulm�n sobre este tema. La pr�xima vez que usted ve un musulm�n, pare y habla con �l o ella y usted, ojal�, se sentir� como si usted esta entrando a un mundo diverso, el mundo del Isl�m: lleno de humildad, piedad, y por supuesto, modestia.